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4 de maig 2011

Bryan Ferry


Los libros de historia hablan de dos Españas, la republicana y la fascista, la progresista y la retrograda. Son las dos mismas Españas de los chavales de los 70 que se dejaron deslumbrar por Roxy Music y la de los que ni se enteraron de que existían. Los que no se dejaban cegar por las glamourosas portadas de sus discos en los escaparates eran los cerriles, beatos y oscurantistas que se tragaban las consignas retrógradas del colegio. Hacía falta tener la sensibilidad totalmente embotada por la mojigatería para no sentirse atraído por la suave voz masculina de Ferry en la radio.

Roxy Music inventaron los 80 en los 70, cambiaron la moda musical y llenaron el mundo de fantasía, de erotismo, sofisticación y cinismo. Unas veces retro, otras futuristas, siempre decadentes y también siempre irritantes, tenían su principal atractivo en la voz de terciopelo de Ferry, lacrimosa y quejumbrosa, envuelta en remembranzas de las piscinas de los 50, los cabarets de los 30 y los viajes espaciales del 2001 que prometía la ciencia ficción de los kioscos. Ferry se ganaba la vida dando clases de alfarería y tenía 27 años cuando sacó su primer disco.

Era hijo de un granjero y no tenía una gran voz, pero la modulaba de manera agradable con la habilidad de una sirena plañidera. Tenía una obsesión galopante por las tradiciones del showbiz de antes de la contracultura: mujeres voluptuosas, canciones sentimentales, smokings y purpurina. Junto a él, Brian Eno era un marciano de dibujos animados de larga melena planchada que tocaba el sintetizador con dos tenedores y llevaba, con su sentido del humor electrónico, la música del grupo a la estratosfera de un supuesto futuro sideral e imprevisible. Con una mujer medio desnuda en la portada de su tercer álbum llegaron al número 1 de las listas inglesas en 1973, mientras Ferry seguía una carrera paralela de versiones y de nostalgia.

El cinismo posmoderno que envuelve toda su trayectoria les hizo tremendamente influyentes en los 80. Desde 2005, una versión revisitada de la primera formación de Roxy está intentando grabar un nuevo disco que no acaba de hacerse realidad mientras actúan con asiduidad para un público mitad nostálgico mitad vanguardista. Ferry, elegante y displicente como siempre, grabó recientemente con el célebre hombre de negocios electrónico DJ Hell, ha hecho buenas migas con Groove Armada y defiende con calor a su hijo Otis, activista a favor de las brutales cacerías de zorros.

El próximo mes de junio le veremos al frente de Roxy Music en el Sónar, y quizás algún día podamos disfrutar de las canciones de ese inacabable nuevo álbum que no consiguen completar.

Aretha Franklin



Aretha Franklin es una de las mujeres más influyentes del siglo XX. Una persona que ha hecho llorar, emocionarse, bailar y reír a jóvenes y viejos desde hace cuatro generaciones. Una excelente cocinera y una representante orgullosa de lo que la raza negra y el sexo femenino pueden llegar a conseguir y decir. Dotada por la madre naturaleza de una garganta, una estructura ósea y un diafragma capaces de producir, mantener y modular unos sonidos mágicos y estratosféricos, Aretha tuvo también un padre que le enseñó a no desperdiciar sus cualidades y a comunicar sus ideas y sus sentimientos a través de sus cualidades genéticas. Cuando Aretha se convirtió en profesional del espectáculo era ya un fenómeno musical después una su infancia cantando himnos y espirituales.

Conocida por su voz, su ropa extravagante y su sencilla humanidad, pocos recuerdan que es la compositora de casi todos sus hits además de una pianista expresiva y rotunda poseedora de un estilo lleno de fuerza y de notas graves firmemente plantadas en la tierra, en las raíces y en el magma intraterreno. Sus hits, sus récords y sus logros: están en la mente y en la boca de todos… Aunque nos tememos que la mayor parte de las soul singers descubiertas por las fame academies televisivas sólo repiten de memoria unas líneas memorizadas sin saber por qué.

Hace unos días, Aretha negó a Rolling Stone que sufriera un cáncer pero reconoce que ha sufrido una complicada intervención quirúrgica y que necesita perder muchos kilos. Entre dimes y diretes, Sony, propietario actual de sus grabaciones para Columbia, sello para el que grababa de 1961 a 1967. La joven Aretha de entonces no se había encontrado musicalmente a sí misma pero sus versiones del Great American Songbook están llenas de placenteros matices y esa naturalidad, esa falta de prejuicios y complejos que impregna todo lo que hace y viste la Reina del Soul incluyendo sus sombreros. 

De sobras es conocida la preferencia de la cantante por esta etapa juvenil. Harold Arlen, Hoagy Carmichael, Gershwin o Irving Berlin... compusieron la banda sonora del revuelto e inestable siglo XX: Una música que su voz domina, disfruta e interpreta con su frescura y alegría características, como si la vida y la gente tuviesen su misma bondad y la misma generosidad con que ella lanza su increíble voz a los cuatro vientos para brindarnos 115 minutos de delicioso e incomparable placer musical al margen de modas, de etiquetas, de vicios y de manías. 

“Great American Songbook” es el título de la última recopilación de Aretha Franklin en Columbia, adelanto casual pero perfecto de la caja “Take A Look: Aretha Franklin Complete On Columbia” que se pondrá a la venta a finales de marzo.




Michael Jackson



El pasado 25 de junio de 2010 tuvo lugar una emotiva reunión de fans, amigos y familiares del desaparecido MJ… Juntos o por separado visitaron el cementerio de Forest Lawn, Hayvenhurst Avenue, el Paseo de la Fama de Hollywood, etc.… Se encendieron velas, se exhibieron disfraces, se imitó el moonwalk, se cantó “We are the world” y se soltaron lagrimitas. En el número 2500 de la calle Jackson de su ciudad natal, delante de la modesta casita donde el niño diera sus primeros pasos, se descubrió un monumento. Katherine Jackson asistió a la ceremonia mientras ponía a la venta un precioso libro de fotos.

En los 16 meses pasados desde su muerte, el valor mercantil del MJ ha ascendido hasta la estratosfera. No hay crisis para el Michael Jackson Estate. En los seis meses finales de 2009, las ventas de discos le convirtieron en el artista más vendedor del año. “This Is It” es el documental que más dinero ha generado en la historia del cine. El contrato con Sony para la explotación póstuma del material discográfico alcanzó cifras fabulosas. Van a sacar un juego de WII y El Circo del Sol ha montado un espectáculo en memoria del artista.

La edición de un álbum de material inédito no sorprende a nadie. Sabido es que el cantante llevaba años intentando editar un sucesor de “Invincible” con ayuda de lo más moderno de la música negra comercial -wil.I.am, Akon, RedOne. Deben existir miríadas de mega bites musicales almacenados en los discos duros de MJJ Productions que, por obra y gracia del fallecimiento de su propietario, se han convertido en oro digital, pero no se han publicado créditos acerca de quiénes han llevado a cabo la infausta tarea de completar las grabaciones. La máquina publicitaria Jackson se ha puesto a andar con su habitual densidad de apisonadora: LaToya y Paris Jackson aseguran que no es Michael el que canta en “Breaking News”. Sony que sí. Los fans se enredan en discusiones bizantinas, lloriquean, se quejan y se manifiestan frente al departamento de homicidios de LAPD pidiendo justicia para el Dr. Murray.

Michael Jackson era un gran cantante y un gran entretenedor, tenía una personalidad extraña y fascinante y ha dejado un legado tan inolvidable como su naricita de fusta y bisturí. Pero ni en vida ni después de la muerte ha tenido un ápice de dignidad: la sacrificó de niño a la causa del entretenimiento y la diversión de los demás. Año y medio después de su muerte, su cadáver está a disposición del público, de los buitres y de los morbosos.

Erykah Badu


La inteligencia de Erykah Badu descuella sobre la de sus contemporáneos musicales con la misma arrogancia con que su enorme afro bulboso se eleva por encima de todas las cabezas.

La tejana Erica Abi Wright es una mujer de la que todo el mundo habla bien: sus colaboradores la adoran, sus fans beben los vientos por ella y los críticos quedan deslumbrados por su brillante personalidad y su talento. También hay tres niños, Seven Sirius, Puma Sabti y Mars Merkaba, sus hijos, a los que atiende con devoción y cariño. Más un montón de beneficiarios de su fundación Beautiful Love Incorporated Non Profit Development y cientos de vacas, cerdos y gallinas que deben su vida al estricto régimen vegano de la cantante. Decir que Erica Badu va por la vida derramando el bien no es exageración.

Nos encontramos además ante una artista muy preparada. Erykah ya eligió estudiar performing arts en la Escuela Secundaria y teatro y música en la Universidad y ha cantado, bailado y actuado desde los cuatro años animada tanto por su madre, actriz profesional y mujer moderna y liberal, que por su abuela, una anciana consciente de la importancia que tiene la música para los niños negros.

En 1997, cuando salió al mercado su primer álbum, “Baduizm”, Erykah fue recibida como la Gran Sacerdotisa del Nuevo Soul. Su música tenía raíces y belleza y contenía fuerte carga social y política. Muy valientemente, editó un disco en vivo como segundo álbum y fue con el tercero, “Mama’s Gun”, que Erykah lograría la que suele considerarse su obra maestra. “Worldwide Underground” tiene la portada más bonita de los años 2000 y “New Amerykah Part One (4th World War)” es uno de esos discos enormes y difíciles que salen cada equis años y que hacen disfrutar enormemente a los que tienen la paciencia y la devoción de escucharlos con atención.

“New Amerykah" tiene una segunda parte subtitulada “Return of the Ankh” que se editó hace unos meses. Erykah flirtea de nuevo con los sonidos de los años 70 y parece que quiere completar una trilogía con la extraña y elusiva idea de la insólita fusión de su persona con su malhadado e injusto país como hilo conductor. Los próximos 17 y 18 de Julio en Madrid y Barcelona podremos disfrutar del estilo, el atractivo y el talento de Erykah Badu en directo, con su fuerza, su calor, su belleza y su música.

Rihanna






La historia es vieja como el mundo: joven guapa y con talento encuentra su Pigmalión particular y se convierte en estrella. Esta vez el proceso fue un poco más complicado dado que hubo que romper un eslabón intermedio: Rihanna de dieciséis años, y su madre tuvieron que cambiar de vida, trasladarse a los Estados Unidos y poner en juego todo su futuro con un único boleto de lotería en sus manos: el talento y el encanto de la niña.

Robyn Rihanna Fenty, nativa del paraíso tropical de Barbados (sol, playas blancas, palmeras y piña colada al atardecer…) canta desde pequeña. Tiene la cara redonda, los ojos rasgados y la silueta de una avispa estilizada. Su descubridor, Evan Rogers, se quedó deslumbrado cuando, acompañada de su trío vocal estudiantil se presentó, pizpireta e ilusionada, en el hotel tropical donde el poderoso productor pasaba sus vacaciones caribeñas.

Rihanna es una cantante que no se parece a nadie. Nunca antes el paladar musical anglosajón había podido catar su combinado tan explosivo de sensualidad caribeña y agresividad racial. Pero, como ella misma se apresura a explicar cada vez que tiene ocasión, Mariah Carey, Beyoncé, Alicia Keys, Celine Dion, Brandy, Janet Jackson, Whitney… El mismo Michael Jackson, el indiscutible Bob Marley y la incombustible Madonna han dejado sus huellas en ese conglomerado exótico y sicalíptico, picante y dulce a la vez, que se llama Rihanna.

Bajo la protección de Rogers, Rihanna fue contratada por el sello Def Jam y catapultada a la fama con tres álbumes titulados “Music of the Sun”, “A Girl Like Me” y “Good Girl Gone Bad”. Sus cambios de peinado, su vestuario cada vez más heterodoxo y provocador, su erotismo, a veces latente y a veces explícito, sus videos y su paraguas le granjearon la fama, la fortuna y el amor. Su romance con Chris Brown y el triste y violento final del mismo han sido cacareados en todos los medios amarillentos.

La serena belleza de su rostro en las elegantes y misteriosas fotos promocionales de su nuevo álbum nos dan a entender que una mujer más templada y dueña de sí misma ha surgido de la tragicomedia de fama, inconsciencia y drama que ha sido su vida. Dentro de muy poco podremos disfrutar de los hipnóticos y contagiosos sonidos y colores de sus nuevas canciones. Y seguramente vamos a disfrutar, bailar, cotillear y divertirnos de nuevo con la sal, la pimienta y la melaza acaramelada y aromática que aliñan y vigorizan la música de Rihanna.

“Rated R” de Rihanna se edita el próximo mes.

Sade

Helen Folasade Adu está bailando en un club nocturno. Suena algo de música Soul. Es alta y esbelta y se mueve con elegancia y sensualidad. Su complexión aceitunada denota la mezcla de sangres que corre por sus venas: inglesa por parte de madre y yoruba por parte de padre. Los hombres le miran con admiración, las mujeres también, solo que en su caso el sentimiento viene aderezado con la sal y la pimienta de la envidia. Dos muchachos se le acercan. Le dicen que tiene un grupo de funk y que necesitan una cantante. Sade les conoce de vista, iban a su mismo colegio. Ahora esta estudiando diseño de moda y nunca había pensado en ponerse a cantar a pesar de lo mucho que Marvin Gaye, Stevie Wonder, Donny Hathaway Roberta Flack significan en su vida. Acepta echarles una mano hasta que encuentren a una cantante de verdad.

Todos sabemos que la otra cantante no llegó nunca a aparecer y que con la necesaria remodelación aquel embrión de grupo acabo convertido en Sade, el grupo dirigido por la deslumbrante nigeriana cuyo nombre comparte. Con Sade al frente y con la hábil musicalidad de Stuart Mathewman, Andrew Hale y Paul Denman, saxofonista, teclista y bajista respectivamente, Sade editaron su primer disco en 1984 y el mundo entero cayo rendido a sus pies. Suave, lírica, calida y envolvente, la música de Sade era un remanso de buen gusto y sensibilidad en los atroces y desenfrenados años 80.

Cinco discos y dos décadas y media mas tarde (mas una recopilación y un directo), amores y desamores, Grammys, Baftas, un divorcio, una hija y una obsesión enfermiza por la privacidad, Sade reaparece después de diez años de silencio en vuelta en collares africanos, con una canción tensa ya vibrante titulada “Soldier of love”, como el clásico de Arthur Alexander.

“Soldier of love” entra poco a poco. Acompañada por una percusión casi militar parece que la voz de la cantante ha perdido parte de la dulzura que le caracterizaba. Resulta chocante. Pero una escucha mas atenta nos descubre que su timbre es mas calido que nunca y en vez de una exquisita modelo de alta costura cantando sus penas de amor y sus romances con playboys elegantes escuchamos a una mujer madura y curtida por la vida, una Mama Rose africana capaz de hacer un peach cobbler tan bueno como el de Patty Labelle, Gladys Knight y Aretha Franklin... Una Sade más sabia, más realista, más viva.

Esperamos con ansiedad el álbum y los videos, esperamos con ansiedad volver a verle en directo y esperamos con ansiedad que Sade nos siga acompañando y emocionando como lo han hecho desde hace tanto tiempo sus viejas canciones y su calido y sereno espíritu musical.