26 ag. 2016

Informe Godes en HET (RNE Radio 3, 2011/12)

Entre julio de 2011 y agosto de 2012 tuve ocasión de volver a hacer una colaboración en Radio 3 de la que estoy muy contenta y tuvo una muy buena acogida.

No estoy muy de acuerdo con una emisora estatal que crea éxitos y apoya negocios privados mientras discrimina a otros e intenté hacer algo periodístico y diferente.

También trabajé mucho por conseguir visitas para la web, pero los cambios burocráticos posteriores a las elecciones de noviembre de 2011 me dejaron fuera de la programación.

Estos son los Informes que siguen on line en la web de Radio 3

http://www.rtve.es/alacarta/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-informe-godes-iv-musica-libre-03-08-11/1166782/

http://www.rtve.es/alacarta/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-informe-godes-v-09-08-11/1172181/

http://www.rtve.es/alacarta/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-informe-godes-vi-mujeres-vanguardia-19-08-11/1177685/

http://www.rtve.es/alacarta/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-informe-godes-vii-24-08-11/1182069/

http://www.rtve.es/alacarta/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-informe-godes-viii-26-08-11/1182931/

http://www.rtve.es/alacarta/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-informe-godes-ix-31-08-11/1186033/

http://www.rtve.es/alacarta/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-informe-godes-v-09-08-11/1172181/

http://www.rtve.es/alacarta/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-informe-godes-placeres-culpables-09-11-11/1244703/

http://www.rtve.es/alacarta/audios/hoy-empieza-todo/hoy-empieza-todo-godes-whitney-houston-13-02-12/1320972/

16 ag. 2016

Herstory musical norteamericana

Un bonito número televisivo, aparentemente frívolo, que constituye toda una reivindicación:



 (Extraído de Helen Reddy's ABC special, 1979).

16 de agosto: adiós a Elvis una vez más



Una canción preciosa del ábum From Elvis in Memphis. Se trata de una canción country de 1961 que habla de un funeral:

https://en.wikipedia.org/wiki/Long_Black_Limousine
http://www.azlyrics.com/lyrics/elvispresley/longblacklimousine.html

La versión original es de uno de sus autores:



Después de un lustro en el que solo publicó las bandas sonoras de sus películas, grabadas en Nashville y Hollywood, Elvis entró en American Sound Studio de Memphis en enero de 1969. Un pequeño estudio fundado por Chips Moman donde grababan artistas como Aretha Franklin, Dusty Springfield, B. J. Thomas, Joe Tex, Los Box Tops o Bobby Womack.

El single que se extrajo del álbum es inolvidable In The Ghetto del gran Mac Davis y en las mismas sesiones se grabaron Suspicious Minds, Kentucky Rain y Don't Cry Daddy con los mejores músicos de Memphis, artífices de muchos de los grandes clásicos del soul: https://en.wikipedia.org/wiki/From_Elvis_in_Memphis#Personnel.

Gracias a su enorme éxito mainstream, Elvis fue el artista que hizo posible que en todos los rincones de planeta pudiésemos llegar a conocer la música de los negros norteamericanos. Hace unos años publiqué una biografía de Elvis donde se abordaba su relación con la música negra del sur de los Estados Unidos. Curiosamente, ha sido la única vez que he disfrutado con la redacción de un libro.

17 jul. 2016

Barcelona, 18, julio, 1936: Olimpiada Popular

La tercera olimpiada popular debió haberse celebrado los días 19 al 26 de julio de 1936 en el Estadio de Montjuïc.


6.000 representantes de  23 delegaciones iban a participar en la muestra. La Olimpiada Popular constituía una respuesta a las olimpiadas burguesas que aquel año se celebraban en Berlín y que el régimen de Hitler estaba convirtiendo en pura propaganda nazi. 


Además de las pruebas deportivas, en Montjuïc iba a celebrarse una muestra de folklore que antes de su apropiación por el fascismo y de su descrédito en la época yeyé se consideraba un valioso patrimonio popular. 

20.000 visitantes de distintos países viajaron a Barcelona ocasionando incluso problemas de alojamiento. 





Durante algún tiempo costaba encontrar información sobre la Olimpiada excepto en páginas extranjeras.

El campeón de boxeo Ángel Campoamor (1916-2005) iba a ser el portador de la bandera de los deportistas madrileños.

La memoria de su familia ha conservado los recuerdos después de su fallecimiento.

Cuando los ensayos para la ceremonia de inauguración se vieron interrumpidos por el golpe de estado militar, el joven atleta, socialista convencido, se alistó inmediatamente para defender la República. El estadio se convirtió en el primer centro de reclutamiento.


Fotografía de Ángel boxeando durante la Guerra Civil (cortesía de http://campoamorsportclub.blogspot.com.es/)

Ángel Campoamor es el padre del artista conceptual madrileño Manolo Campoamor (http://manolocampoamor.blogspot.com.es/). Fue uno de los muchos represaliados de la posguerra.

Otros links sobre la Olimpiada:

http://www.nodo50.org/esperanto/artik27es.htm

http://www.rtve.es/alacarta/videos/te-acuerdas/acuerdas-primera-olimpiada-barcelona/1160268/

https://dirtyrunners.wordpress.com/2013/11/03/la-olimpiada-popular-en-la-barcelona-rebelde/

http://orgullosademiciudad.blogspot.com.es/2013/11/olimpiadas-1936-1992.html

http://enorsai.net/2016/05/la-olimpiada-popular-de-barcelona-la-llama-de-un-deporte-por-la-igualdad/

http://www.barcelonaolimpica.net/tema.asp?id_bloc=2&id_tema=251

http://www.unidadcivicaporlarepublica.es/index.php/nuestra-memoria/cultura-de-la-memoria/5022-las-olimpiadas-populares-de-barcelona-1936

11 gen. 2016

Adiós a Bowie



Aladdin Sane


Aladdin Sane se publicó en Inglaterra en primavera de 1973, pero la edición española del disco se estaba retrasando sospechosamente. Hacía ya tiempo que podías comprar en las tiendas españolas los discos que veías en las revistas inglesas con unas pocas semanas de retraso, por lo menos los de grandes figuras como Bowie. Siempre sospeché que un morbosísimo reportaje de El Gran Musical delirando sobre Bowie, Aladdin, la homosexualidad y el gay power condujo a que la RCA española pospusiese la edición del álbum para prevenir represalias de la censura típicas de la época. El caso es que la primera edición española del disco no salió hasta 1976.

Por una de esas casualidades de la vida, conseguí, en julio del 73, una copia prácticamente nueva en el Rastro madrileño por 200 pts. La primera impresión era inevitablemente visual: allí estaba aquel marciano guapo, flotando en su fondo blanco, como en una dimensión lejana a nuestra deprimente realidad, con su mullo perfectamente recortado, teñido y erizado. Su cara angulosa se convertía en irreal a base de capas y más capas de maquillaje y, en la parte de dentro, su figura desnuda se volvía de metal y desaparecía en la nada de la cartulina de blanca como la nieve que se funde o como si se estuviera teletransportando a alguno de los multiversos de los superhéroes de Vértice o de los tomitos de ciencia ficción a 5 duros.

Si la portada era adimensional, la música era todo lo contrario, completamente terrenal y terrícola: un viaje por distintas ciudades norteamericanas de la mano de un extraterrestre que parecía tan sorprendido, por lo que veía y captaba con sus sensores, como cualquier estudiante de secundaria.

Aladdin Sane es un disco un poco apocalíptico con una visión inquietante sobre las relaciones humanas, las ciudades y la realidad. Un disco que habla de sexo y que, en momentos, quiere ser sórdido y sensacionalista, pero que rebosa vitalidad y nervio y ofrece un bonito juego de inversión de roles y de estereotipos desquiciados. Las mujeres podíamos ser como los hombres, si había hombres que querían ser como mujeres. Con Aladdin Sane, lo que entonces se empezaba a llamar ‘macho rock’ se convirtió en una jaula de locas un poco depravadas, un poco poetas y algo farsantes. La vida sexual de muchos teenagers de los 70 se desarrolló siguiendo sus instrucciones.

El disco comenzaba con una canción stoniana: Watch That Man. También por la parte roquera, Cracked Actor y Panic in Detroit son un antecedente casi directo del punk del 77. La versión de Let’s Spend the Night Together es atropellada e histérica, con sintetizadores descontrolados y Bowie cantando como una cabra desbocada. La guinda la pone la machacona Jean Genie, dedicada a Jean Genet e inspirada en Bo Diddley.

Aladdin Sane, Drive in Saturday, Lady Grinning Soul y Time son para mí las joyas del álbum. Las tres canciones se caracterizan por las partes de piano de Mike Garson, un virtuoso capaz de tocar con la misma habilidad a Liszt, Little Richard y Cecil Taylor. Son temas con un pie en la épica del cabaret y la canción tradicional, otro en la vanguardia y solo el tercero las anclaba en la música pop de 1973.

La voz de Bowie, fresca, aguda y joven, todavía no ha adquirido la impostación de Young Americans. Un tema como Time es un grito hipnótico que exige la atención del oyente y le arrastra a la cuarta dimensión, las galaxias lejanas, las callejas del Londres oculto, las ajetreadas avenidas de las grandes ciudades norteamericanas o al mismísimo fin del mundo. Bowie todavía no se había arreglado los dientes ni había dado sus clases de locución y mantenía la peculiar dicción de sus primeros discos. Su fraseo, inspirado muchas veces en el del declamatorio Scott Walker – posteriormente reconocería su admiración por el norteamericano- otorga a las melodías una personalidad decadente, femenina y tensa.

Resulta curioso que un compositor de canciones en el momento cumbre de su creatividad elija incluir dos versiones de temas conocidos: la citada de los Rolling y un tema suyo de 1970, The Prettiest Star, cuya revisión en Aladdin Sane me pareció siempre muy bonita. La parte de guitarra es prácticamente idéntica a la original, pero toda la canción tiene una mezcla rara de dulzura y electricidad que resulta irresistible. Inevitable que su disco siguiente fuese un álbum de versiones.

Aladdin Sane es un disco divertido, variado, enérgico y emocionante. Encuentro que no ha perdido actualidad con sus mezclas enfollonadas y sus texturas eléctricas e histéricas. Un disco que parecía abrir muchos caminos aunque no estoy muy segura de que nadie los haya seguido más allá de la mera apariencia.

Para los adolescentes de los 70, que habíamos crecido al calor de las crueles parodias sobre la sociedad española de los tebeos de Bruguera, el futuro se nos aparecía tan aburrido y rastrero como el mundo de don Pío y doña Benita, con sus pelotas de oficina, su obsesión por las vecinas, los haigas y los abriguitos de piel. Alguien como Bowie ofrecía en cambio un mundo de fantasía alternativo a la mediocre sociedad adulta a la que sin remedio nos encaminábamos. Un mundo a la vez alienígena y urbanita donde todo era raro, diferente y excitante… Y donde se vivía a ritmo de una música trepidante, desquiciada y además maravillosa.

Este artículo fue redactado para el número 500 de Popular 1

http://www.popular1.com/


6 oct. 2015

Elogio de la música vulgar

Marcel Proust
Les Plaisirs et les Jours 
(1896) 



XIII 

ELOGIO DE LA MÚSICA VULGAR 

Detestad la música vulgar pero no la menospreciéis.

Esta música que se interpreta y se canta más a menudo y más apasionadamente que la buena, poco a poco se ha ido llenando de los sueños y de las lágrimas de los hombres. Veneradla por ello. Su sitio -insignificante en la historia del arte- es inmenso en la historia sentimental de las sociedades. El respeto, no digo el amor, por la música vulgar no constituye solamente una forma de lo que podría llamarse la caridad del buen gusto o su escepticismo, sino la conciencia de la importancia del papel social de la música.

Cuántas melodías sin ningún valor a los ojos de los artistas son las confidentes elegidas por los jóvenes novelescos y las enamoradas. Cuántos « bagues d’or », cuántos « Ah! reste longtemps endormie»… Partituras que pasan temblado cada noche manos tal vez merecidamente célebres y que quedan empapadas de las lágrimas de los ojos más hermosos del mundo… El más puro de los grandes maestros envidiaría ese tributo melancólico y voluptuoso, - confidentes ingeniosas e inspiradas que ennoblecen la pena y exaltan los sueños, y a cambio del secreto ardiente que se les confía, otorgan la embriagadora ilusión de belleza. El pueblo, la burguesía, los militares y la nobleza tienen los mismos mensajeros, portadores del dolor que les sacude y de la felicidad que les llena, los mismos emisarios invisibles del amor, los mismos confidentes bien amados. Que son los músicos incultos.

Un estribillo irritante, que cualquier oreja bien nacida y bien educada rechazará en el instante mismo que lo escucha, ha recibido los tesoros de miles de almas y guardado los secretos de miles de vidas para las que constituyó la inspiración personificada, la gracia ensoñadora, el ideal y el consuelo siempre dispuesto, siempre entreabierto en el atril del piano… Este arpegio o aquella vuelta hacen resonar en el alma del enamorado y del soñador las armonías del paraíso o la voz misma de su amada. Un cuaderno de romanzas vulgares, desgastado por haberse usado demasiado, nos tiene que emocionar como los cementerios y las aldeas. No os importa que las casas no tengan estilo o que las tumbas desaparezcan bajo inscripciones y adornos de mal gusto… De este polvo puede elevarse, en presencia de una imaginación simpatizante y suficientemente respetuosa para acallar su desdeño estético, una densa nube de almas que nos traerán en el pico los sueños todavía frescos que les hicieron presentir el otro mundo y gozar o llorar en el nuestro.



ÉLOGE DE LA MAUVAISE MUSIQUE 

Détestez la mauvaise musique, ne la méprisez pas. Comme on la joue, la chante bien plus, bien plus passionnément que la bonne, bien plus qu’elle elle s’est peu à peu remplie du rêve et des larmes des hommes. Qu’elle vous soit par là vénérable. Sa place, nulle dans l’histoire de l’Art, est immense dans l’histoire sentimentale des sociétés. Le respect, je ne dis pas l’amour, de la mauvaise musique n’est pas seulement une forme de ce qu’on pourrait appeler la charité du bon goût ou son scepticisme, c’est encore la conscience de l’importance du rôle social de la musique. Combien de mélodies, de nul prix aux yeux d’un artiste, sont au nombre des confidents élus par la foule des jeunes gens romanesques et des amoureuses. Que de « bagues d’or », de « Ah ! reste longtemps endormie », dont les feuillets sont tournés chaque soir en tremblant par des mains justement célèbres, trempés par les plus beaux yeux du monde de larmes dont le maître le plus pur envierait le mélancolique et voluptueux tribut, – confidentes ingénieuses et inspirées qui ennoblissent le chagrin et exaltent le rêve, et en échange du secret ardent qu’on leur confie donnent l’enivrante illusion de la beauté. Le peuple, la bourgeoisie, l’armée, la noblesse, comme ils ont les mêmes facteurs, porteurs du deuil qui les frappe ou du bonheur qui les comble, ont les mêmes invisibles messagers d’amour, les mêmes confesseurs bienaimés. Ce sont les mauvais musiciens. Telle fâcheuse ritournelle, que toute oreille bien née et bien élevée refuse à l’instant d’écouter, a reçu le trésor de milliers d’âmes, garde le secret de milliers de vies, dont elle fut l’inspiration vivante, la consolation toujours prête, toujours entrouverte sur le pupitre du piano, la grâce rêveuse et l’idéal. Tels arpèges, telle « rentrée » ont fait résonner dans l’âme de plus d’un amoureux ou d’un rêveur les harmonies du paradis ou la voix même de la bienaimée. Un cahier de mauvaises romances, usé pour avoir trop servi, doit nous toucher comme un cimetière ou comme un village. Qu’importe que les maisons n’aient pas de style, que les tombes disparaissent sous les inscriptions et les ornements de mauvais goût. De cette poussière peut s’envoler, devant une imagination assez sympathique et respectueuse pour taire un moment ses dédains esthétiques, la nuée des âmes tenant au bec le rêve encore vert qui leur faisait pressentir l’autre monde, et jouir ou pleurer dans celui-ci.


IN PRAISE OF BAD MUSIC

Detest bad music but do not despise it. As it is played, and especially sung, much more passionately than good music, it has much more than the latter been impregnated, little by little, with man’s tears. Hold it therefore in veneration. It’s place, nonexistent in the history of art, is immense in the sentimental history of nations. The respect – I do not say love – for bad music is not only a form of what might be called the charity of good taste, or its skepticism; it is also the consciousness of the importance of music’s social role. How many tunes, worthless in the eyes of an artist, are numbered among the chosen confidants of a multitude of romantic young men and girls in love. How many “bague d’or,” how many “Ah! reste longtemps endormi,” whose pages are turned tremblingly every evening by hands justly famous, drenched with the tears of the most beautiful eyes in the world, whose melancholy and voluptuous tribute would be the envy of the purest musicians – ingenious and inspired confidants that ennoble sorrow ad exalt dreams and, in exchange for the ardent secret confided to them, give the intoxicating illusion of beauty. The people, the bourgeoisie, the army, the nobility, all of them, just as they have the same mail carriers, purveyors of afflicting sorrow or of crowning joy, have the same invisible messengers of love, the same cherished confessors. Bad musicians, certainly. Some miserable ritournelle that every well-born and well-trained ear instantly refuses to listen to receives the tribute of millions of souls, guards the secret of millions of lives for whom it has been the living inspiration, the ever ready consolation always open on the piano-rack, the dreamy charm and the ideal. Certain arpeggios, a certain “rentreee” have made the soul of many a lover vibrate with the harmonies of Paradise of the voice of the beloved herself. A collection of bad Romances worn with constant use should touch us as a cemetery touches us, or a village. What does it matter if the houses have no style, if the tombstones are hidden by inscriptions and ornaments in execrable taste? Before an imagination sympathetic and respectful enough to silence for a moment its aesthetic scorn, from this dust that flock of souls may rise holding in their beaks the still verdant dream which has given them a foretastes of the other world, and made them rejoice or weep in this one.


À la recherche du temps perdu
Édition 1919
Tome 2
Du côté de chez swann
Deuxième partie : Un amour de swann

«[Swann] lui demandait de jouer à la place [de la Valse des Roses ou Pauvre Fou de Tagliafico] la petite phrase de la sonate de Vinteuil […]. La petite phrase continuait à s’associer pour Swann à l’amour qu’il avait pour Odette. […] Et souvent, quand c’était l’intelligence positive qui régnait seule en Swann, il voulait cesser de sacrifier tant d’intérêts intellectuels et sociaux à ce plaisir imaginaire. Mais la petite phrase, dès qu’il l’entendait, savait rendre libre en lui l’espace qui pour elle était nécessaire, les proportions de l’âme de Swann s’en trouvaient changées ; une marge y était réservée à une jouissance qui elle non plus ne correspondait pas à aucun objet extérieur et qui pourtant, au lieu d’être purement individuelle comme celle de l’amour, s’imposait à Swann comme une réalité supérieure aux choses concrètes. Cette soif d’un charme inconnu, la petite phrase l’éveillait en lui, mais ne lui apportait rien de précis pour l’assouvir. De sorte que ces parties de l’âme de Swann où la petite phrase avait effacé le soucis des intérêts matériels, les considérations humaines et valables pour tous, elle les avait laissées vacantes et en blanc, et il était libre d’y inscrire le nom d’Odette. […] A voir le visage de Swann pendant qu’il écoutait la phrase, on aurait dit qu’il était en train d’absorber un anesthésique qui donnait plus d’amplitude à sa respiration. Et le plaisir que lui donnait la musique et qui allait bientôt créer chez lui un véritable besoin, ressemblait en effet, à ces moments-là, au plaisir qu’il aurait eu à expérimenter des parfums, à entrer en contact avec un monde pour lequel nous ne sommes pas faits, qui nous semble sans forme parce que nos yeux ne le perçoivent pas, sans signification parce qu’il échappe à notre intelligence, que nous n’atteignons que par un seul sens. […] Et comme dans la petite phrase il cherchait cependant un sens où son intelligence ne pouvait descendre, quelle étrange ivresse il avait à dépouiller son âme la plus intérieure de tous les secours du raisonnement et à la faire passer seule dans le couloir, dans le filtre obscur du son!«.