4 de maig 2011

Michael Jackson



El pasado 25 de junio de 2010 tuvo lugar una emotiva reunión de fans, amigos y familiares del desaparecido MJ… Juntos o por separado visitaron el cementerio de Forest Lawn, Hayvenhurst Avenue, el Paseo de la Fama de Hollywood, etc.… Se encendieron velas, se exhibieron disfraces, se imitó el moonwalk, se cantó “We are the world” y se soltaron lagrimitas. En el número 2500 de la calle Jackson de su ciudad natal, delante de la modesta casita donde el niño diera sus primeros pasos, se descubrió un monumento. Katherine Jackson asistió a la ceremonia mientras ponía a la venta un precioso libro de fotos.

En los 16 meses pasados desde su muerte, el valor mercantil del MJ ha ascendido hasta la estratosfera. No hay crisis para el Michael Jackson Estate. En los seis meses finales de 2009, las ventas de discos le convirtieron en el artista más vendedor del año. “This Is It” es el documental que más dinero ha generado en la historia del cine. El contrato con Sony para la explotación póstuma del material discográfico alcanzó cifras fabulosas. Van a sacar un juego de WII y El Circo del Sol ha montado un espectáculo en memoria del artista.

La edición de un álbum de material inédito no sorprende a nadie. Sabido es que el cantante llevaba años intentando editar un sucesor de “Invincible” con ayuda de lo más moderno de la música negra comercial -wil.I.am, Akon, RedOne. Deben existir miríadas de mega bites musicales almacenados en los discos duros de MJJ Productions que, por obra y gracia del fallecimiento de su propietario, se han convertido en oro digital, pero no se han publicado créditos acerca de quiénes han llevado a cabo la infausta tarea de completar las grabaciones. La máquina publicitaria Jackson se ha puesto a andar con su habitual densidad de apisonadora: LaToya y Paris Jackson aseguran que no es Michael el que canta en “Breaking News”. Sony que sí. Los fans se enredan en discusiones bizantinas, lloriquean, se quejan y se manifiestan frente al departamento de homicidios de LAPD pidiendo justicia para el Dr. Murray.

Michael Jackson era un gran cantante y un gran entretenedor, tenía una personalidad extraña y fascinante y ha dejado un legado tan inolvidable como su naricita de fusta y bisturí. Pero ni en vida ni después de la muerte ha tenido un ápice de dignidad: la sacrificó de niño a la causa del entretenimiento y la diversión de los demás. Año y medio después de su muerte, su cadáver está a disposición del público, de los buitres y de los morbosos.

Erykah Badu


La inteligencia de Erykah Badu descuella sobre la de sus contemporáneos musicales con la misma arrogancia con que su enorme afro bulboso se eleva por encima de todas las cabezas.

La tejana Erica Abi Wright es una mujer de la que todo el mundo habla bien: sus colaboradores la adoran, sus fans beben los vientos por ella y los críticos quedan deslumbrados por su brillante personalidad y su talento. También hay tres niños, Seven Sirius, Puma Sabti y Mars Merkaba, sus hijos, a los que atiende con devoción y cariño. Más un montón de beneficiarios de su fundación Beautiful Love Incorporated Non Profit Development y cientos de vacas, cerdos y gallinas que deben su vida al estricto régimen vegano de la cantante. Decir que Erica Badu va por la vida derramando el bien no es exageración.

Nos encontramos además ante una artista muy preparada. Erykah ya eligió estudiar performing arts en la Escuela Secundaria y teatro y música en la Universidad y ha cantado, bailado y actuado desde los cuatro años animada tanto por su madre, actriz profesional y mujer moderna y liberal, que por su abuela, una anciana consciente de la importancia que tiene la música para los niños negros.

En 1997, cuando salió al mercado su primer álbum, “Baduizm”, Erykah fue recibida como la Gran Sacerdotisa del Nuevo Soul. Su música tenía raíces y belleza y contenía fuerte carga social y política. Muy valientemente, editó un disco en vivo como segundo álbum y fue con el tercero, “Mama’s Gun”, que Erykah lograría la que suele considerarse su obra maestra. “Worldwide Underground” tiene la portada más bonita de los años 2000 y “New Amerykah Part One (4th World War)” es uno de esos discos enormes y difíciles que salen cada equis años y que hacen disfrutar enormemente a los que tienen la paciencia y la devoción de escucharlos con atención.

“New Amerykah" tiene una segunda parte subtitulada “Return of the Ankh” que se editó hace unos meses. Erykah flirtea de nuevo con los sonidos de los años 70 y parece que quiere completar una trilogía con la extraña y elusiva idea de la insólita fusión de su persona con su malhadado e injusto país como hilo conductor. Los próximos 17 y 18 de Julio en Madrid y Barcelona podremos disfrutar del estilo, el atractivo y el talento de Erykah Badu en directo, con su fuerza, su calor, su belleza y su música.

Rihanna






La historia es vieja como el mundo: joven guapa y con talento encuentra su Pigmalión particular y se convierte en estrella. Esta vez el proceso fue un poco más complicado dado que hubo que romper un eslabón intermedio: Rihanna de dieciséis años, y su madre tuvieron que cambiar de vida, trasladarse a los Estados Unidos y poner en juego todo su futuro con un único boleto de lotería en sus manos: el talento y el encanto de la niña.

Robyn Rihanna Fenty, nativa del paraíso tropical de Barbados (sol, playas blancas, palmeras y piña colada al atardecer…) canta desde pequeña. Tiene la cara redonda, los ojos rasgados y la silueta de una avispa estilizada. Su descubridor, Evan Rogers, se quedó deslumbrado cuando, acompañada de su trío vocal estudiantil se presentó, pizpireta e ilusionada, en el hotel tropical donde el poderoso productor pasaba sus vacaciones caribeñas.

Rihanna es una cantante que no se parece a nadie. Nunca antes el paladar musical anglosajón había podido catar su combinado tan explosivo de sensualidad caribeña y agresividad racial. Pero, como ella misma se apresura a explicar cada vez que tiene ocasión, Mariah Carey, Beyoncé, Alicia Keys, Celine Dion, Brandy, Janet Jackson, Whitney… El mismo Michael Jackson, el indiscutible Bob Marley y la incombustible Madonna han dejado sus huellas en ese conglomerado exótico y sicalíptico, picante y dulce a la vez, que se llama Rihanna.

Bajo la protección de Rogers, Rihanna fue contratada por el sello Def Jam y catapultada a la fama con tres álbumes titulados “Music of the Sun”, “A Girl Like Me” y “Good Girl Gone Bad”. Sus cambios de peinado, su vestuario cada vez más heterodoxo y provocador, su erotismo, a veces latente y a veces explícito, sus videos y su paraguas le granjearon la fama, la fortuna y el amor. Su romance con Chris Brown y el triste y violento final del mismo han sido cacareados en todos los medios amarillentos.

La serena belleza de su rostro en las elegantes y misteriosas fotos promocionales de su nuevo álbum nos dan a entender que una mujer más templada y dueña de sí misma ha surgido de la tragicomedia de fama, inconsciencia y drama que ha sido su vida. Dentro de muy poco podremos disfrutar de los hipnóticos y contagiosos sonidos y colores de sus nuevas canciones. Y seguramente vamos a disfrutar, bailar, cotillear y divertirnos de nuevo con la sal, la pimienta y la melaza acaramelada y aromática que aliñan y vigorizan la música de Rihanna.

“Rated R” de Rihanna se edita el próximo mes.

Sade

Helen Folasade Adu está bailando en un club nocturno. Suena algo de música Soul. Es alta y esbelta y se mueve con elegancia y sensualidad. Su complexión aceitunada denota la mezcla de sangres que corre por sus venas: inglesa por parte de madre y yoruba por parte de padre. Los hombres le miran con admiración, las mujeres también, solo que en su caso el sentimiento viene aderezado con la sal y la pimienta de la envidia. Dos muchachos se le acercan. Le dicen que tiene un grupo de funk y que necesitan una cantante. Sade les conoce de vista, iban a su mismo colegio. Ahora esta estudiando diseño de moda y nunca había pensado en ponerse a cantar a pesar de lo mucho que Marvin Gaye, Stevie Wonder, Donny Hathaway Roberta Flack significan en su vida. Acepta echarles una mano hasta que encuentren a una cantante de verdad.

Todos sabemos que la otra cantante no llegó nunca a aparecer y que con la necesaria remodelación aquel embrión de grupo acabo convertido en Sade, el grupo dirigido por la deslumbrante nigeriana cuyo nombre comparte. Con Sade al frente y con la hábil musicalidad de Stuart Mathewman, Andrew Hale y Paul Denman, saxofonista, teclista y bajista respectivamente, Sade editaron su primer disco en 1984 y el mundo entero cayo rendido a sus pies. Suave, lírica, calida y envolvente, la música de Sade era un remanso de buen gusto y sensibilidad en los atroces y desenfrenados años 80.

Cinco discos y dos décadas y media mas tarde (mas una recopilación y un directo), amores y desamores, Grammys, Baftas, un divorcio, una hija y una obsesión enfermiza por la privacidad, Sade reaparece después de diez años de silencio en vuelta en collares africanos, con una canción tensa ya vibrante titulada “Soldier of love”, como el clásico de Arthur Alexander.

“Soldier of love” entra poco a poco. Acompañada por una percusión casi militar parece que la voz de la cantante ha perdido parte de la dulzura que le caracterizaba. Resulta chocante. Pero una escucha mas atenta nos descubre que su timbre es mas calido que nunca y en vez de una exquisita modelo de alta costura cantando sus penas de amor y sus romances con playboys elegantes escuchamos a una mujer madura y curtida por la vida, una Mama Rose africana capaz de hacer un peach cobbler tan bueno como el de Patty Labelle, Gladys Knight y Aretha Franklin... Una Sade más sabia, más realista, más viva.

Esperamos con ansiedad el álbum y los videos, esperamos con ansiedad volver a verle en directo y esperamos con ansiedad que Sade nos siga acompañando y emocionando como lo han hecho desde hace tanto tiempo sus viejas canciones y su calido y sereno espíritu musical.

Entrevista con Bert Jansch que no me publicaron los modernetes de Público

Bert Jansch farfulla una respuesta ininteligible cuándo se le pregunta por Led Zeppelin. En un par de ocasiones Jimmy Page ha hecho suyos arreglos y composiciones de Bert sin acreditarle a pesar de sus repetidas y públicas alabanzas al folk singer escocés y seguramente no le hace gracia recordarlo.
Lo mismo que sus afamados rivales, acaba de reunirse la formación original de Pentangle, el supergrupo folk que formó Jansch en 1966 con John Renbourn, guitarrista místico y lírico, una cantante de de voz fresca y deliciosa, Jacqui McShee, y dos artesanos del jazz británico: Danny Thompson, contrabajo, y Terry Cox, batería.

¿Cómo surgió la idea de la reunión de los Pentangle originales y qué tal ha funcionado?

Hace un año surgió la idea de volver a poner en marcha el grupo original y después de muchas negociaciones nos hemos reunido para algunos conciertos, como el del Royal Festival Hall de Londres, que han funcionado maravillosamente bien. Ha sido fantástico.

¿Van a volver a grabar

Quizá sí, existe esa posibilidad, por supuesto. Pero todo el mundo sigue con sus actividades particulares y va a resultar difícil…

¿Cómo explica que su música sea ahora más popular que nunca?

¡Ja, ja! No sé cómo responder… Supongo que cada nueva generación me descubre a través de sus padres o lo que sea.

En 1965, el primer disco de Bert, grabación casera de su voz y su guitarra, vendió 150.000 copias. Incluía el memorable “Needle of Death”, sobre el entierro de un amigo heroinómano. Inmediatamente, edita “It Don't Bother Me”, mientras en América sale la recopilación “Lucky Thirteen” que tanto impactó a Neil Young, admirador declatado de Bert. En 1966 el dúo de Bert con el único guitarrista acústico que podía hacerle sombra, John Renbourn sería el germen de Pentangle. La reputación del quinteto llevó a Bert a la Isla de Wight, el Fillmore y el Royal Festival Hall pero tras su disolución en 1973 vinieron años oscuros en los que los poderes de hecho musicales condenaron al ostracismo al folk y seguir las aventuras musicales de Bert y sus compañeros se hizo imposible. Mejor Toyah.

¿Puede describir su música para los lectores que no le conozcan?

Básicamente soy un guitarrista. Un cantante y guitarrista… Músico de folk.

¿Folk singer o cantautor?

Empecé cantando folk a los 16 ó 17 años. Por esa misma época empecé a componer, así que supongo que soy las dos cosas.

¿Mantiene todas sus canciones en el repertorio de directo?¿Qué canciones de su discografía podría tocar si se lo pedimos?

Tengo en la cabeza mis favoritas y, si Johnny Marr o Bernard Butler quieren algo diferente, tengo que volver a aprendérmela antes.

Los ídolos de nuevo cuño no tienen miedo de reconocer pública y generosamente su admiración por el guitarrista escocés que, llegado el cambio de siglo, se vió arropado por la crème de la crème de la música comercial inglesa. Un documental (Dreamweaver”) y una biografía (“Dazzling Stranger”) le retratan como un Sal Paradise solitario e inconformista que recorre el mundo guitarra al hombro y cargado de alcohol y hasta los mamelucos más vacuos de la música inglesa le persiguen.

¿Es verdad que ha tocado con Pete Doherty?

Sí… Muy divertido…

¿Ha sido su amistad con Johnny Marr y Bernard Butler el cebo para atraer al público cool?

Mmm (farfulla)… Es también bueno para ellos.

¿Cuántas veces ha estado en España?

A lo largo de los años he estado varias veces en España… No puedo recordar cuántas… Estuve aquí muchas veces en mis tiempos de autoesopista.

¿Qué conoce de música española?

No conozco mucho… Segovia sería mi favorito.

¿Con cuántas guitarras viaja?

Con una.

¿Y con todos los controles de los aeropuertos, le dejan subirla al avión?

Depende de la compañía. Viniendo hacia aquí ha sido perfecto porque me han permitido subirla como equipaje de mano, lo cual está muy bien porque me tranquiliza tenerla a la vista o al menos saber donde está.










Los que Cambiaron el Mundo



El mundo fue y será una porquería como advierte el tango de Discépolo. Pero podría haber sido peor. De hecho lo fue. Hace 40 años, no podías salir con lycras a la calle, ir a vivir con tu novio sin casarte, ni decir palabrotas. Los especuladores ensuciaban el Mediterráneo y talaban la Amazonía impunemente, la mili se hacía en colonias africanas y la pena de muerte seguía inamovible en países llamados civilizados. Muchos no estaban de acuerdo y eligieron formas de vida no conformistas y contestatarias. Entre todos hicieron de los años sesenta una época de ruptura y de revueltas.

Los años han pasado. Algunos han llegado a triunfadores, como Richard Branson y David Geffen, o, sin ir tan lejos, Josep Mª Mainat o Toni Cruz, dos de los miembros del trío La Trinca, que empezaron con los festivales de Canet Rock, en los setenta, y hoy día dirigen Gestmusic, exitosa productora de televisión que cuenta con programas como Crónicas marcianas o El bus. Todos siguen vivitos y coleando y tienen mucho que enseñarnos a los que hemos crecido chupándonos el dedo ante el televisor, aunque el Mediterráneo huela mal, los aviones sigan sobrevolando la Amazonía y la silla eléctrica siga despachando víctimas al otro mundo.

La canción 'qualsevol nit pot sortir el Sol', de Jaume Sisa, introdujo el mundo de la fantasía en la opresiva realidad de 1975 y una generación de jóvenes desarraigados disfrutó con sus visiones oníricas y su cáustica ironía. Con su nuevo disco, 'Visca la Llibertat', bajo el brazo, Sisa es todo locuacidad cuando recuerda la forma de vida de la juventud marginal de hace 30 años.

"A los 18 años me fui de casa con unos amigos que tenían un grupito. Yo tocaba la guitarra, canciones de Dylan y los Beatles, pero trabajaba en una oficina... Me despidieron por el pelo largo y por mi amor al trabajo, que no era excesivo. Entré en el Grup de Folk. Venía de viajar por Europa, empezábamos a fumar porros, nos gustaba el rock, Dylan y los folcloristas americanos. Nos traíamos discos de Francia. Íbamos con greñas y sandalias, vivíamos en comuna, probábamos el ácido. Eventualmente, hacíamos encuestas, trabajábamos en cualquier sitio. El verano del 70 lo pasé en la Costa Brava. Tenía una novia que hacía collares de habas, lentejas y garbanzos. Los vendíamos a los turistas y yo cantaba mis canciones en los bares y me ganaba bien la vida, vivíamos en pensiones, comíamos en restaurantes de esos que no te envenenaban porque eras joven.... ¡Cuando veo que la gente de ahora, a los 20 y a los 30 años, vive con sus padres! Ahora, un chaval de 20 años si no sale con su jersey de marca, sus 10.000 pelas para el gramito, la moto y el móvil... ¡Hay que joderse! ¡Hace 30 años no era así! Un tío que se emancipaba sabía que las iba a pasar canutas. De vez en cuando ibas a casa a ducharte, y a ver si la madre te ponía un estofado"...

"Era minoritario, si hubiera sido un fenómeno de masas se habría notado. Ir con el pelo largo en el 70 era problemático, te llamaban maricón"... ¿Hay ahora más tolerancia? "El país ha prosperado, se ha elevado el nivel de vida y el cultural. En el fondo no ha cambiado mucho. Pero por lo menos ha cambiado lo suficiente para poder respirar un poco".

"Yo vivo solo, no tengo hijos, no creo en la familia y mis ideas al respecto están cada vez más claras. Yo sigo viviendo y cantando más o menos como entonces".

Para los amantes del rock español, Pau Riba es el compendio del hippismo, o mejor, de todo lo bueno que tuvo el hippismo. Autor de extrañas canciones, intérprete irreverente e iconoclasta, tiene dos hijos de 26 y 29 años. "Tengo otro de 18 y uno de ocho, que vive con su madre y va a un colegio alemán. Al principio, intenté educarlos yo, pero no pude seguir porque las mujeres que he tenido no han sido nada hippies". Con los dos mayores ha formado un grupo. "Se llama Pastora y es tecno. Mi hijo Caín es músico, ha estudiado y es de los que entienden de técnica. Yo creo que no importa para nada ser buen guitarrista o buen cantante. Cuando alguien tiene algo que decir, no importa que no afine. Lo importante es el impacto global. Caín va con todos los aparatos y Pauet, que es joyero, y le va la cosa gráfica, va con ordenadores y se ocupa del multimedia, imágenes en tres dimensiones"...

"Creo que llevo once discos en 30 años... Me sigo considerando hippy. Financieramente tengo problemas. Cuando Serrat o la María del Mar cantan una canción mía, cobro un pellizco, pero no para vivir. Me lo hago todo yo, edito mis libros y discos por que no trago con los contratos abusivos".

¿En 1970 no lo eran? "También, pero yo era jovencito y tragaba.... Ahora, con lo que llevo corrido... Al firmar con una discográfica te obligan a firmar con una editora que se lleva el 50% de tus derechos, y pueden fraccionar tu obra, venderla y revenderla. Un abuso".

¿Y cómo te hiciste hippy antes que nadie? No tuviste tiempo ni de copiártelo del extranjero. "Estábamos bajo una dictadura que, en Cataluña, era opresiva para la cultura. Nos parecía ridículo ser antifranquistas y, luego, aceptar el sistema. El camino de la injusticia a escala mundial era el que seguíamos los hippies. La gente dejaba de trabajar, de estudiar, de lavarse... Los hijos se iban de casa y dejaban a la sociedad sin relevo generacional. La estrategia hippy pasaba por la no confrontación a la violencia del sistema, pero eso se acabó en mayo del 68. En París, se enfrentaron al poder. La forma que tuvo el Estado en Estados Unidos de reaccionar contra los hippies fue pactar con la mafia la adulteración de las drogas. La mafia salió ganando porque metió a la juventud en las drogas duras. Es una teoría mía, querían abortar la lucidez".

En una España oscurantista y reaccionaria, Joaquín Luqui representaba en la radio, con su apoyo a los discos más increíbles que llegaban de Londres o de California, el más entusiasta idealismo. "Yo no era ni de izquierdas, ni de derechas, ni contra Franco, ni nada. Era esa cosa juvenil... la paz, la libertad"...

"Las canciones no han cambiado el mundo, pero sí la actitud de muchas personas. Sin esas canciones, mucha gente no sería igual y el mundo tampoco. La actitud salvaje de los Rolling iba contra el sistema y muchos jóvenes que se interesaban por la música sólo por diversión, cambiaron de actitud por las canciones de Lennon. No hacía falta decir que Franco era un hijo de puta o que el régimen tal, era una actitud: Tenemos fuerza, podemos cambiarlo".

"En agosto del 66, me enteré que estaba John Lennon en Almería rodando Cómo gané la guerra. Yo empezaba en la radio y no era más que un fan. Me fui a Almería y camelé a uno de la troupe para pasar por camarero. Estaban Michael Crawford y Richard Lester, pero Lennon era la estrella y le traían la comida de Londres por avión. Daba la excusa de que tenía problemas de estómago y yo pensé '¡Vaya desprecio, si en Andalucía hay de todo!".

"En una manifestación contra el gobierno respecto a no-sé-qué, me detuvieron y, en la comisaría, estaba un chico que era mi ídolo estudiantil y le dije 'Eres un ejemplo'… A medida que íbamos hablando, me dio la impresión de que lo único que quería era que, cuando cambiase el régimen, le nombraran jefazo para vivir como un burgués. Me sentó muy mal y me dije: '¿En éste confiamos los estudiantes?... ¡Se acabó! Voy a seguir con mis ideas, siendo solidario, pero ¿meterme en este tipo de cosas para que se aprovechen otros?'. Me hubieran podido poner en una lista negra y quedarme sin título de periodista y sin nada. Me llevé el chasco con el tío éste, con Lennon, como luego con otros artistas, pero pensaba: '¿Por esta estupidez voy a dejar de gozar con su música? ¿Voy a decir en la radio que nuestro ídolo es un estúpido?'. Seguí siendo fan de los Beatles y de John.



¿En algún momento has echado de menos la vida convencional de traje, coche, niños y apartamento en Benidorm? "No, quizá me arrepienta de lo que no he hecho. Respecto de lo que he hecho, he intentado ser honesto. Me he tenido que buscar excusas para preservar mi idealismo. La realidad es así y la forma de luchar contra ella es decir: 'Voy a seguir con mis ilusiones a pesar de la decepción. Vale la pena".

Testigo de cómo tiraban un crucifijo por la ventana en la facultad de Filosofía y Letras, Mariano Antolín Rato, escritor, traductor y periodista, fue pionero de una forma de vida y unas ideas que muchos hemos imitado. "España era franquista y espantosa. El mundo no era franquista, pero sí espantoso y sigue siéndolo. Tuve la suerte de viajar y tener bastantes discos. En España, uno de los elementos definitorios fue el rock & roll. Yo me casé con la mujer con la que vivo, lo he dicho muchas veces, porque era la única en Madrid que tenía todos los discos de Dylan".

"Entonces pensabas ‘¿será ésta la época más horrible de la historia?’. Luego leías a Defoe o Los viajes de Gulliver y decías, ‘no, hace siglos había gente que pensaba que su época era la peor’. Ahora, a los amigos de mi hija, les ponen multas por fumar canutos en la calle... El consumo de lo que la legislación llama drogas era la necesidad de escapar de lo que llaman realidad: No me creo que esto que pasa sea lo que pasa, hay más. Yo no sabía lo que quería ser pero sí lo que no quería: ser como los padres, como la gente de tu alrededor, los que se estaban instalando... Fui ingenuo y creí que todo el mundo era como yo y, mientras yo me pasaba, la gente estaba haciendo masters para ser presidentes de gobierno".

"Conocí a un beatnik norteamericano que venía de Tánger y me regaló costo. Le perdí de vista, sólo volví a saber que estaba en la cárcel de Zamora, en el 69. Murió allí en 1973: Era tan íntegro que no quiso que le ayudase la embajada americana y se murió de asco". La cárcel parece una experiencia común para gente muy heterogénea. "En cuanto decías no, en vez de sí, entrabas como preso común, no político. Los políticos hacían merendolas y a ti te trataban como la peste: ‘Esos mierdas son unos drogados".

Una de las señas de identidad de tu época fue el conflicto generacional. ¿Se ha repetido cuando tú has fundado una familia? "Considero que no debía existir la educación. Hay que enseñar a ser sociable, a comer, a leer... Pero el modo de vivir se trasmite por vibraciones y modelos. Veo cómo mis amigos descubren que sus hijos son sus enemigos y digo ‘¡Si has pagado para que te odien!’. En mi caso no es así. Por comodidad mandamos a nuestra hija a un colegio famoso, pero una amiga profesora nos dijo que había informes internos con valoraciones del tipo ‘Se integra’ o ‘No se integra’ y la valoración más baja era la de ‘Ácrata’. Al día siguiente la sacamos y estudió en un colegio público".

¿Decepcionado de cómo han evolucionado lo alternativo hacia bienes de consumo convencionales? "Las cosas eran las mismas, ya existían multinacionales. Cuando oí el primer disco de los Doors, en el 67, parecía que te contaban cosas del más allá, y eran de una gran casa de discos". La imagen de los protagonistas de los años 60 es de desencanto y desilusión. ¿Te sientes reflejado? Gingsberg dio la lata hasta que murió. Estuve seis meses con él y estaba igual de vivo. Me contaba cómo conseguía ácido y cosas así. Hace dos o tres años hubo una reunión de grupos marginales de entonces, ecologistas, etc. Fue curioso, porque habían conseguido vivir de lo que pensaban entonces Yo mismo, entre traducciones, novelas y artículos, me he hecho un nicho bastante cómodo".

La situación de las mujeres en estos años es otra cuestión a dilucidar. Isabel Escudero, socióloga, poetisa, ensayista. "En aquella época, sólo había una vía de liberarnos del poder del padre y era buscar un hombre que hiciera de marido. Me casé por la Iglesia en el 62. A los 20, ya tenía un hijo. No por ganas de casarme, sino por la obligación de estar en casa, no mantener relaciones con chicos y hacer lo que mandaba el Santo Padre de la Casa. No fue una cosa de enamoramiento a lo grande... Buscabas un compañero que fuera por un camino similar al tuyo. Mi padre era bastante liberal, maestro de escuela, había estado en la Institución Libre de Enseñanza y en la guerra había sido miliciano de cultura de la República, pero sentía la obligación de actuar como mi cancerbero".

"En mayo del 68 trabajaba en una agencia de publicidad e iba y venía a París y me traía libros prohibidos por el franquismo. Estuve en abril y mayo de 1968 en París y asistí, de lleno y sin querer, a todas las turbulencias".

"En Francia y en otras democracias viejas, los chicos ya se habían levantado contra la dictadura de la estupidez de la mayoría. La Revolución de los Claveles de Portugal fue fundamental. Aparecen otros modos de rebelión, no sólo ‘¡Ahí tenemos al dictador!’, sino: ‘La dictadura está en uno mismo’ y hay que hablar del subconsciente. Yo nunca he tenido carnet de nada, al final me fui con la CNT y los movimientos libertarios de los que siempre me sentí cerca".

"Muchos sueños se han quedado por el camino. La cultura se convirtió en tapadera de la abulia, la misma contracultura lo era. No dábamos el paso de ‘A Dios rogando y con el mazo dando’, que es lo que interesaba. La mayoría de mis colegas son ahora directores de periódicos, de multinacionales, cerca del dinero, incluso con cargos políticos de derechas. Nunca sintieron la llamada de la verdad y ahora sale a la luz. Yo no podría trabajar en ningún consorcio compatible con el dinero, ni en un partido. Vivo de mi profesión en la universidad, dirijo una revista sin subvención alguna, Archipiélago, y sigo dando mucha importancia al razonamiento, la palabra y la canción".

En un momento de entusiasmo le pido su opinión a Agustín García Calvo, filósofo, escritor, poeta, editor, fundador de la comuna de Zamora y luchador contra la idiotez y la ceguera ante los lugares comunes. "Lo que te vaya a decir no es historia, es recuerdo vivo. Yo estaba en una situación de rotura, había roto con muchas cosas, con la familia, con Sevilla... Cuando comenzaron los movimientos estudiantiles, en febrero de 1965, y sentí a muchos estudiantes levantándose, fue como encontrarme en casa". ¿Qué es lo que recuerdas más vivamente? "La marcha silenciosa del 26 de febrero de 1965. Espectacular por el silencio y la enorme cantidad de gente que avanzaba a lo largo de Ciudad Universitaria hasta el Arco de Triunfo donde los grises nos detuvieron. Aquella enorme columna que avanzaba desde las facultades"...

¿Qué es lo que ha quedado de todo aquello: El culto a la juventud, la conciencia ecológica, el consumo de drogas, la libertad sexual...? "Todo eso son instituciones, asimilaciones realistas, formas más o menos aceptadas. Las asimilaciones son lo más lamentable, hay que estar contra ellas y, al mismo tiempo, no darles mayor importancia". Entonces, también hay que luchar contra ellas. "Por supuesto. Lo principal, contra las drogas. Yo luché contra eso porque las drogas se prestan a la asimilación y más cuando se desarrolla esa especie de mística". La mayor parte de gente de entonces parece desencantada y ha arrojado la toalla. Tú sigues muy batallador. "Yo sigo sintiendo que estoy igual de vivo, me niego a la conversión en historia de aquello. Me encontré llevado por aquello como una oleada y la oleada continúa". ¿Cuál es la estrategia? "Primero hablar, decir la verdad, porque la realidad es mentirosa. Después, todo lo que pueda surgir. Gracias a que el régimen no está perfectamente construido, siempre es posible descubrir su mentira".