4 de maig 2011

Pánico entre padres y maestros


Pánico entre padres y maestros. 

Nancys Rubias, la nueva fiebre musical que hace estragos entre los adolescentes. 

Las autoridades sanitarias ponen el grito en el cielo. 




Nancy Anoréxica demostrando a los escépticos 
que en el rock lo único que cuenta son las poses, 
los pelos y los vestidos.

Madrid, 22-2-07 (De nuestro corresponsal). Cunde el pánico entre padres y maestros. La edición del segundo disco del grupo glam Nancys Rubias ha despertado una nueva fiebre juvenil. La pasión que este grupo despierta entre los adolescentes es tal que sus innumerables seguidores no temen someterse a la cirugía plástica con el fin de parecerse lo más posible a sus ídolos. Se presentann nuevos casos de anorexia. Con el fin de paliar la situación, las autoridades sanitarias han decidido poner en marcha una campaña para restaurar la sensatez. Anuncios en TV y radio, vallas publicitarias, folletos informativos, camisetas, chapas y gadgets informarán a los jóvenes de que su afición por el rock and roll no tiene porqué pasar necesariamente por el quirófano. Entretanto, las clínicas se frotan las manos. 

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Arrasa la nancyrubitis. 

Lo que comenzó como una broma se ha convertido en una verdadera plaga. 

Las maris y las marus se contagian: delirio en las peluquerías 


Madrid, 22-2-07 (De nuestro corresponsal). El efecto Gabba Gabba Nancy, que los sicólogos y sociológos ya comparan con Las Siete Plagas de Egipto, alcanza ahora a las amas de casa, secretarias y dependientas, contingente habitualmente englobado bajo el epígrafe de las maris y las marus. Se trata de un numeroso grupo de presión que ha doptado sin miedo ni remilgos la devoción que sus hijos sienten por el grupo disco-glam Nancys Rubias. Bulimia y anorexia hacen estragos en este colectivo anteriormente obeso. Quejas entre los tenderos ante el descenso de las ventas: “Nos van a llevar a la ruina, nadie quiere comer nada”. Las peluquerías han agotado sus existencias de peroxido. 

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“Gabba Gabba Nancy” enloquece a empresarios y especuladores: Se teme por su salud mental. 

Las entidades bancarias se llevan las manos a la cabeza: Descalabro en la Bolsa y el Bolsín. 

La Ministra de Fomento pide serenidad. 


Madrid, 22-2-07 (Última hora). La plata, la lycra, el leopardo, el charol negro y el cardado han sustutiudo a la típico indumentaria –corbata, chaqueta, cochazo, güisqui y chati- de los ejecutivos y altos cargos que, presos de una fiebre irremediable, han tirado a la basura sus maletines y talonarios para pasarse el tiempo contoneándo las caderas y tocando el triángulo. El pánico ha cundido entre los consejos de dirección y las juntas de accionistas. Bajan las Bolsas y el Bolsín. El Consejo de Diputados, el Senado y el Banco de España han puesto los pies en polvorosa al grito de “¡Qué vienen las Nancys!”. La Ministra de Fomento ha hecho un llamamiento a la calma. El Prelado también. Nadie les ha hecho ni puñetero caso ocupados como están cantando eso tan bonito que dice: “Un corazón de hielo para no sufrir, un corazón de plata solo para mi...” 

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Más sobre la nancyrubitis: 

El Colegio de Médicos, la Facultad de Medicina y el Instituto Anatómico Forense recomiendan la calma. 

Parece ser que el efecto Gabba Gabba es bueno para jubilados, carcamales, las plantas de interior y los animales de compañía. 

Madrid, 22-2-07 (Ultimísima hora). Los componentes de la Tercera Edad, esbeltos y rejuvenecidos despues de tanta cirugía plástica, dieta, liposucción e infinidad de horas de baile travolta a ritmo de las Nancys Rubias, han lanzado a la calle bastones y muletas y se han puesto dentaduras postizas y pelucas rubio platino. Las guitarras en forma de flecha les acompañan a todas partes. El Ministerio de Trabajo está pensando en adelantar a los 90 la edad de jubilación “La economía nacional se beneficiará con la recuperación de este contingente de trabajadores ampliamente experimentado”. El Santo Padre ha pedido al cielo poder unirse a ellos.
Recopilado por Patricia Godes 

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Folleto informativo sobre el efecto Gabba Gabba y sus síntomas. 


Edita: 
Consejería de Salud Mental, Juventud y Buenas Maneras 


El efecto Gabba Gabba, consecuencia de la enfermedad que los científicos han dado en denominar nancyrubitis aguda, se ha apoderado con rabia de diversos colectivos de nuestra sociedad, desatando la furia y el disgusto de otros sectores más conservadores y con peor humor. Dado el estado actual del mundo de la música española y su aburrimiento crónico, las autoridades en el tema advierten de la inexorabilidad del contagio y de la posibilidad de secuelas que se prolonguen a través de los siglos. 

A continuación, unas indicaciones y consejos para los que todavía no se han enterado de qué son las Nancys Rubias, qué es la nancyrubitis y cómo se come el efecto Gabba Gabba. 


¿Es peligroso el efecto Gabba Gabba

En contra de que los sectores más catastrofistas profetizan, el efecto Gabba Gabba no puede ser más beneficioso para todos. Las Nancys Rubias son el grupo más sano y sincero de la actualidad y uno de los pocos que no engaña a nadie. 

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¿Cómo reconocer el efecto Gabba Gabba? 

Amplios sectores de la población tanto joven como jubilada, han sido víctimas de constantes ataques de nervosismo e hiperactividad tras oír el nuevo disco del grupo glam Nancys Rubias


En estos casos, los síntomas son: 

º Adopción de hábitos alimentarios drásticos, 

º Adquisición de prendas de ropa futurista o glamurosa, 

º Incorporación de los modos y maneras propios de un grupo de rock de Hannah-Barbera unidos a la actitud vital correspondiente. 

º Necesidad irresistible de cardarse el pelo y tocar el triángulo

º Despertar las quejas y objecciones de los críticos y sermoneadores más puritanos. 

º Obsesión por Joe D’Alessandro, John Waters, Camela, Sigue Sigue Sputnik, Elsa Pataky, Tim Curry, David Hodo y Frank Farian. 

º Descubrimiento repentino de la extraña habilidad de pasearse encima de stilettos de 15 centímetros sin sufrir dolores y sin perder el equilibrio. 

Si siente alguno de los anteriores síntomas es señal inequívoca de que, de cualquier noche de Luna llena usted puede verse convertido en: 

º una Nancy Anorexica, delgada y zanquilarga, vestida de charol negro con querencia por el pelo planchado. 

º una Nancy O, glamourosa y naif, con ganas irrefrenables de vestirse de pin up y peinarse ondas con tenacillas al rojo, 

º una Nancy Reagan, roquera y guitarrera, con ganas de entrometerse en la política internacional de los paises subdesarrollados, 

º una Nancy Travesti, descarada, cardada y deslenguada a la que se le cae la baba solo con sólo pensar en Jobriath 

º una peligrosa y Verdadera Nancy Rubia compitiendo con Jean Harlow, Mae West, Veronica Lake, Jane Mansfield, Charo Baeza, Merche Trujillo y Billy Idol por la cabellera más rubia y mejor decolorada... 

º ...O en una Nancy -rubia, morena o pelirroja (según le favorezaca más)- vestida todo lo sexy que usted nunca soñó ser, con el pelo más bonito y la cintura más delgada que usted nunca haya deseado, bailando con más gracia y más salero que nadie en el mundo, con el mejor cutis, el mejor bolso y unos tacones altos que por arte de magia han dejado de doler... Eso es lo que le ofrecen las Nancys Rubias: cada cuál puede ser una Nancy, divertirse y brillar. 

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¿Quiénes constituyen el grupo de riesgo de la nancyrubitis aguda? 

Estudios recientes demuestran que el efecto Gabba Gabba puede afectar a víctimas de todos colores, formas y condiciones: 

º Travestidos, vampiresas, superestrellas, weirdos y otras gentes del underground y la vida nocturna obsesionadas con la simpar Divine y el inolvidable Liberace

º Amas de casa gorditas con pelo teñido, bata de boatiné, buen humor y hartazgo de freír empanadillas en aceite vegetal reciclado y aguantar retrasmisones futbolísticasen la tele por orden de sus maridos. 

º Secretarias y dependientas hartas de tragarse diariamente en el metro los últimos bestsellers escritos por colegialas liberadas o profesores de historia con ganas de famitis (en edición de lujo con tapa dura y sobrecubierta en cartoné). 

º Escolares aburridos de los programas de tv infantiles al grito de: ¡No queremos ser obesos! ¡No más indigestiones crónicas de meriendillas extra-grasas empapadas en potenciadores de sabor, colorantes, conservantes, edulcorantes y demás productos destinados a estropear nuestras siluetas y cutis para el resto de nuestras vidas! 

º Universitarios que no quieren volver a aguantar un minuto más a ninguno de los tiránicos popes de la radio especializada, ni ensuciarse de barro, sudor y meados en los festivales promovidos por ninguna marca cerveza, sea verde o de cualquier otro color. 

º Vejestorios finolis y decandetes como el protagonista de “De dioses y monstruos”. 

No se incluye en el grupo de riesgo a los alumnos y profesores de conservatorios, escuelas, academias y talleres de creación musical que consideran que hacer escalas y ejercicios de digitación y mecanismo es lo mismo que hacer música. 

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¿Existe algún modo de frenar el contagio o de minimizar los síntomas?

Sí, existe y estos son los consejos del médico: 

º Olvídese de todo lo que le han hecho tragar las publicaciones corporativas diarias sobre buena y mala música, sobre la aristocracia del rock, los Grammys, los cantautores y el virtuosismo. 

º Entérese de que, en la historia de la música, tras siglos y siglos de compositores y canciones, ha habido dos, tres o, como mucho cuatro, genios y que todo lo demás son lanzamientos de la industria, casualidades y campañas de markting. 

º Recuerde que esto es el mundo del espectáculo y se trata de invitar a soñar, divertir y emocionar. Los medios con los que lo consigas pueden ser tan variados y legítimos como la imaginación te lo permita: sexo, baile, humor, fantasía... O ¿por qué no?, alta tecnología, virtuosismo, investigación, tradición, denuncia... Todo es válido para desencadenar la magia y poner en pie al espectador... Todo, menos el aburrimiento, el bostezo y el asco

º No se deje engañar: hasta en los discos más serios y solemnes hay invitados y colaboradores. Guitarristas, coristas, arreglistas, técnicos de sonido y productores que mejoran lo que el grupo da de sí, lo amplifican y enriquecen... 

º También iluminadores y fotógrafos intentan sacar en la portada lo más guapo posible, lo más simpático posible, o lo más enrollado y solidario posible, a quién sea. Sólo las Nancys lo reconocen: ellas hacen lo que saben: posar, animar, tocar el triángulo y desencadenar un paraíso glamouroso y sexy de rock and roll-disco-punk para huir del hastío, la puta realidad y de toda la música mala, boba, fea y sosa

º Sepa usted que muchos músicos serios y artistas auténticos no graban sus discos ni tocan en directo 

º Abandone los prejuicios acerca de quién compone y quién no, es un vicio del pop comercial de hace 40 años: ¿Escribía Marilyn Monroe los guiones de sus películas? ¿Era María Callas la autora de sus arias? ¿Bailó Tchaikovsky en la premiere de “El lago de los Cisnes”? 

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¿Qué hacer en caso de contagio? 

Nada. En caso de verse afectado por el efecto Gabba Gabba, no hay nada que hacer, no se conoce cura alguna para tan terrible enfermedad. Apuntamos unos paliativos para suavizar las consecuencias del ataque: 


º Aprenderse de memoria el catálogo de canciones de JC Moreno, Bazooka Nut y Fernando Delgado. 

º Conseguir que los citados le compongan canciones exclusivas, pegadizas y muy buenas. 

º Conseguir que Nacho Canut les haga letras sobre las penas del amor, los viajes espaciales 

º Conseguir encerrarse durante dos meses y medio en un estudio de grabación con JC y atender febrilmente a todas sus indicaciones hasta conseguir un disco redondo y plateado de doce centimetros que suene tan potente, tan chulo y divertido como el nuevo de las Nancys. 

Sépalo ya: Usted no tiene remedio, tendrá que hacerse a la idea de que estamos ante un caso agudo de nancyrubitis crónica. ¿Qué hace que no está ya comprando el segundo álbum de las Nancys? Se titula “Gabba Gabba Nancy” y está en las tiendas desde el 22 de febrero. 



Este Folleto Informativo sobre el efecto Gabba Gabba y sus síntomas ha sido redactado por Patricia Godepara la 
Consejería de Salud Mental, Juventud y Buenas Maneras.